Cuándo llevar al niño al dentista. Edad recomendada. Cómo llevarlo: psicología del niño en el dentista. Importancia de la odontopediatría.

¿Cuándo, a qué edad, debemos llevar a nuestros hijos al dentista?

  • Nosotros recomendamos, de manera general, llevar al niño al odontopediatra a los 3 años. Es una edad en que los niños pueden comprender y asumir la consulta dental y soportar tratamientos breves. Además, a edades tan tempranas, cogerán una confianza en la clínica dental que no les abandonará nunca.Periodoncia06
  • Por supuesto, siempre que veamos una necesidad. Los padres deben limpiar después de cada comida la boca de sus hijos y acostumbrarles con ello a mantener su boca siempre limpia. Además de crear en ellos un hábito, revisaremos su boca y detectaremos cualquier problema. Manchas negras o blancas de sus dientes, fracturas, inflamación de encías, etc.
  • Ante cualquier traumatismo dental, sea o no doloroso, aunque nos parezca poco importante. El dentista revisará la boca y se asegurará de que no hay problemas que puedan tener consecuencias en la boca en un futuro.

Psicología del niño en el dentista. Importancia del lenguaje.

Los niños son especiales. Pero no tan especiales como algunas veces pensamos. Sus reacciones son muy semejantes a las de los adultos. Hay tres cosas que les diferencian desde el punto de vista psicológico.La sonrisa es.. (5)

  • El primero, una gran labilidad emocional. Los niños son frágiles, desde el punto de vista psicológico. Predominan las emociones sobre el razonamiento, de forma que si algo les contraría o resulta desagradable, no atenderán a razones y se cerrarán en banda. Los odontopediatras procuramos crear un clima amable que hagan al niño sentirse bien en la clínica y reforzar su autoestima. Hacemos que se sienta importan.

 

 

  • En segundo lugar, el desconocimiento del medio. Los niños, sobre todo los más pequeños, se sienten sumergidos en un mundo que no comprenden, y por tanto les da miedo. Se aferran a las bases que conocen bien, sobre todo a sus padres, a los que miran como lo único que entienden y permanece, en un mundo que sienten cambiante e incomprensible. No impedimos a los padres estar presentes durante el tratamiento, y procuramos que el niño sepa en todo momento qué vamos a hacer en su boca, aplicando la técnica TSD (Tell-Show-Do): “decir-mostrar-hacer”.

 

 

 

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  • Por último, los niños son tremendamente sugestionables. Y esto nos da una gran ventaja, porque podemos convencerles hasta de las cosas más difíciles, si conseguimos ganarnos su confianza.

En resumen, conseguimos que nuestros pacientes infantiles adquieran una confianza en el dentista que hace que desaparezca el miedo al dentista de por vida.

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El dentista infantil:

– Da los consejos oportunos para la mejor higiene y prevención de los problemas dentales en la infancia
– Trata los problemas que pueden poner en peligro el desarrollo dental, limpia las caries, aplica flúor y selladores de fisuras en los dientes recién erupcionados.
– Procura mantener el espacio de los dientes temporales perdidos prematuramente para la correcta erupción de los definitivos.
– Aplica las técnicas más adecuadas para mantener los dientes temporales todo el tiempo que les corresponde.
– Trata los traumatismos dentarios, fracturas, avulsiones, luxaciones de los dientes definitivos, tan frecuentes en la infancia. Ver qué hacer en caso de un traumatismo dentario en un niño
– En definitiva, el dentista infantil es el encargado de vigilar el desarrollo dental del niño y promover en él los hábitos más saludables y dar a sus padres los mejores consejos.

Cómo llevar al niño al dentista.contacto-perros

Muchas veces, los padres transmitimos a nuestros hijos nuestros propios miedos y fobias. Cuando llevemos a nuestro hijo al dentista, no debemos mentirle, pero tampoco debemos explicarle las cosas con crudeza y menos aún usar palabras que evoquen dolor o sufrimiento.

En nuestra clínica hay determinadas palabras que evitamos pronunciar a toda costa. Dolor, sangre, aguja, pinchazo, son palabras que no pronunciamos. Nunca pregunto a un paciente dónde le duele sino dónde tiene las molestias. Un día una madre bienintencionada estaba tranquilizando a su hijo en la sala de espera, y le oímos que le explicaba por qué no debía tener miedo con las siguientes palabras: “No te preocupes, hijo, que no te va a doler nada. Solo es un pinchazo con una aguja muy finita, que no sangras ni nada”. Dolor, pinchazo, aguja, sangre: en solo dos frases, la madre había expresado a su hijo todas las razones que podía tener para estar horrorizado

Tampoco debemos mostrarnos ansiosos ni presionar a nuestros hijos. Los niños pequeños necesitan tiempo y tranquilidad para coger confianza ante las nuevas experiencias y que estas no resulten traumáticas. Muchas veces necesitamos varias consultas para conseguir que dejen que intervengamos en su boca. La colaboración de los padres para conseguir el ambiente que necesitamos es fundamental.

Nos asombraremos de la tranquilidad con que nuestros hijos acudirán al dentista.